Desde pequeña me gustaba leer. “Rosángela, casi todo está en los libros; si quieres aprender algo ya sabes leer”; así respondía mi madre al sinnúmero de curiosidades que yo le planteaba cada día. Siempre preocupada por mi futuro, se esmeró en que aprendiera todo lo que estuviera a mi alcance; y lo más importante: aprender a aprender. “Una mujer tiene que saber hacer de todo: ir a una reunión de trabajo, contar un cuento, presentar una mesa, rezar; de todo debe saber hacer una mujer”. En ese tiempo empecé con mi mamá a hacer mis primeras tortas y a disfrutar de los dulces momentos de una linda reunión donde se disfruta de la compañía y la mesa.
Con esas premisas leía los libros de cocina de mi mamá y sus amigas, compraba revistas, hacía cursos, y sentía una gran alegría en convidar con mis propias recetas a amigos y familiares. Aún hoy disfruto con la cara de alegría de la gente cuando ve su torta, y ese “mmm, mmm” al probar un rico postre.
Después de graduarme de farmacéutico en la Universidad Central de Venezuela hice mi postgrado en mercadeo y trabajé para la industria farmacéutica, pero siempre tuve la inquietud de tener un negocio propio que me permitiera ser más independiente. Así nació Gala Repostería: comencé haciendo las tortas de mis amigas para pequeñas reuniones, hasta que la cantidad de tiempo que le dedicaba a la repostería comenzó a competir con mi trabajo profesional. Mi esposo me apoyó cuando decidí tomar la repostería como una actividad exclusiva.
Para mí la repostería es un arte que brinda alegría, es formar parte de los eventos más importantes de una persona, ese día especial de la boda o el nacimiento de un hijo. Mi interés es brindar a la novia venezolana una variedad de alternativas que le permita a todas tener la torta de sus sueños.
En Gala Repostería lo usual es diseñar la torta con la novia. La boda es el día más importante de la vida de los novios, y por tanto todas las cosas que la rodean debe tener un sentido especial para ellos. Por eso considero tan importante el diseñar la torta. Cada torta es tan única como la boda, pues cada familia tiene sus gustos, tradiciones y costumbres religiosas que nunca deben ser dejadas a un lado al diseñar la torta. Siempre le aconsejo a las novias que consideren el gusto de sus invitados, las tradiciones de sus padres, y el menú que servirán.
La torta de bodas es una costumbre que se inició en la antigua Roma. Después de la boda se rompía un pedazo de pan por encima de la cabeza de la novia como símbolo de fertilidad y larga vida. Las migas que caían las recogían y comían los invitados. Durante la edad media, en Inglaterra la costumbre era que los invitados trajeran pequeñas tortas, las cuales los novios besaban, y luego se les agregaba azúcar glaseada y se apilaban. Por esto hoy día el pastel de bodas se hace de varias capas o pisos.
En las bodas modernas la torta tiene un rol protagónico dentro del salón: es una parte importante no solo de la comida sino de la decoración. En ella se integran muchos elementos: flores naturales, velas, luces, un recuerdo de familia, y también los recuerdos de la boda que se obsequian a los invitados, como por ejemplo galletas o chocolates con el monograma de los novios o con un tema alusivo a la boda. Actualmente existen muchas opciones en cuanto a formas y modelos. Lo importarte es que sea una presentación que agrade a todos tanto estética como gastronómicamente, y les deje un hermoso recuerdo, que sea lo mas dulce en el día de la boda.
Gala Repostería se mantiene como una repostería con el tradicional sabor casero y mucho calor de hogar. Es muy satisfactorio realizar para una novia su torta de despedida de soltera y de bodas, para luego verla regresar al pasar los años por su baby shower y luego por el bautizo, o por tantos otros eventos felices de amigos y familia.
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